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Plagas en la marihuana: cómo prevenir y tratar la cochinilla en el cultivo de cannabis

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Las plagas en el cultivo de la marihuana en ocasiones aparecen cuando menos lo esperamos y resulta muy complicado lidiar con ellas. La presencia de la cochinilla, junto con los pulgones, es una de las más frecuentes y también de las más peligrosas si no nos percatamos de su existencia: puede arruinar el cultivo en el momento menos indicado.

Estos insectos de pequeño tamaño y varios pares de patas (miden desde 1 mm hasta 1 cm que puede alcanzar la cochinilla de la humedad – también conocido como “bicho bola”-) pueden aparecer tanto en cultivo de interior como de exterior, tan solo necesitan unas buenas condiciones de altas temperaturas y escasa presencia de agua para proliferar.

Las cochinillas se caracterizan por tener una suerte de escudo protector de distintos colores y consistencias según la especie de que se trate, lo que, en muchos casos, dificulta su tratamiento a través de insecticidas. Existen cerca de 8000 especies de cochinillas divididas en varias familias, pero en el cannabis las que más deben preocuparnos son las cochinillas algodonosas (Planococcus citri) y la cochinilla parda o blanda.

La cochinilla algodonosa suele ser de color gris y se recubre con una sustancia blanca sedosa y de consistencia blanda que le sirve de protección para sus huevos; mientras en las pardas, su caparazón protector le da un aspecto de lapa marina con un color más oscuro. Sin embargo, ambas atacan las zonas aéreas de las plantas y actúan de una manera similar: se desplazan por la planta en busca de alimento que obtienen al chupar la savia con su pico, parte de la cual excretan en forma de melaza (líquido azucarado).

¿Cómo prevenir la cochinilla en nuestra planta de marihuana?

Una de las formas que la cochinilla tiene de llegar a nuestros cultivos de marihuana es a través de otras plantas como rosales, geranios u otros vegetales ornamentales que pudieran estar alrededor. Por tanto, es fundamental disponer de una distancia de seguridad entre las diferentes plantas.

Además, las cochinillas encuentran el medio ideal para crecer en los ambientes que cuentan con altas temperaturas y escasas precipitaciones. Evitar que nuestro cultivo guarde estas características también será clave para combatirlas; y, por supuesto, contar siempre con una buena ventilación, sobre todo si estamos ante un cultivo en interior. Esta plaga es mucho más frecuente en épocas del año más cálidas o cuando las plantas carecen de los nutrientes necesarios. Otra forma de prevenir la cochinilla es hacerla convivir con unos de sus depredadores naturales más efectivos: las clásicas mariquitas de jardín.

¿Por qué es tan peligrosa la cochinilla?

Las cochinillas no son una especie especialmente destructora; sin embargo, su peligrosidad radica en su fácil expansión. Su reproducción es rápida y los machos pueden volar para fecundar a la hembra, que es áptera (sin alas), lo que provoca que la plaga se pueda propagar rápidamente. El macho vuela buscando a la hembra y, tras aparearse, esta pone sus huevos en la planta en la que se encuentre. Puede llegar a poner entre 300 y 500 huevos, incluso 2000 si se dan las condiciones más favorables.

De estos huevos saldrá una larva que en pocos días se transformará en adulto. Su rápido desarrollo y crecimiento provoca que pueda haber varias generaciones de cochinilla en una misma temporada, sobre todo debajo de las hojas y formando colonias entre los tallos.

Su capacidad de proliferación ha hecho de él un insecto muy rentable a lo largo de la historia, gracias al rojo carmín o rojo cochinilla, uno de los pigmentos naturales más utilizados en el mundo. Del cuerpo desecado y machacado de la cochinilla grana hembra (Dactylopius coccus, un insecto parásito del nopal, el cactus nacional de México) se obtiene el ácido cármico como colorante rojo.

El valor de este pigmento ya era conocido por los aztecas antes de la llegada de los españoles a América. Cuando los españoles conquistaron México en 1521, vieron a los indígenas recoger insectos de los nopales ayudándose de colas de venado para despegarlos. Este colorante se conoció en Europa a partir del siglo XVI, donde existía una gran obsesión desde la Edad Media por conseguir el pigmento rojo perfecto, convirtiéndose en uno de los productos de ultramar más valiosos para el Imperio español, tan solo superado por el oro.

Claves para detectar la cochinilla y salvar tu cultivo

Una de las claves del éxito de los cultivos de marihuana es estar pendiente de todos los cambios que veas en la planta para, ante cualquier síntoma de debilidad, actuar.

Generalmente, los primeros ataques de la cochinilla se realizan en la base del tallo, desde donde irá lentamente subiendo y expandiéndose por toda la planta. Fijarnos en la zona inferior de la planta puede darnos algunas pautas para saber si nuestro cultivo empieza con los primeros síntomas de la cochinilla. También la decoloración de la hojas nos dará una idea de que algo le está robando la savia vital a la planta.

La clave definitiva de la presencia de la cochinilla nos la dará el rastro pegajoso que deja el insecto al desplazarse. La cochinilla se arrastra por la planta en busca de la savia que la alimenta. Al realizar estos movimientos su gelatinoso cuerpo segrega una viscosidad que queda impregnada en el tallo. Ver este rastro nos advertirá de que algo va mal en la planta. En el caso de la cochinilla algodonosa, los depósitos sedosos de huevos delatan su existencia a simple vista. También es recomendable tocar las hojas para comprobar si están pegajosas. Además, esta melaza que secretan crea un hábitat ideal para otros parásitos como el hongo de la negrilla, que puede llegar a ennegrecer las hojas e impedir así la fotosíntesis de la planta.

¡Ojo! No siempre la presencia de esta melaza indicará cochinilla. Los pulgones y la mosca blanca también dejan este tipo de rastro que nos puede confundir. Por eso detectar al propio insecto entre las ramas será el método más infalible que nos confirmará que nuestro cultivo sufre esta plaga.

La presencia de hormigas, sus grandes aliadas, también puede ser un indicio de cochinillas en nuestro cultivo. Las hormigas son conocidas por pastorear rebaños de cochinillas y pulgones a los que cuidan y protegen. Las hormigas ‘ordeñan’ regularmente a sus rebaños, recogiendo ese líquido azucarado o melaza que tanto pulgones como cochinillas secretan cuando son estimulados por las hormigas.


Hormigas recolectando melaza de cochinilla parda (blanda)

Ha llegado la cochinilla a nuestro cultivo: ¿qué debemos hacer?

Cuando absorbe la savia, la cochinilla está provocando que nuestra planta se debilite. Por eso es fundamental actuar rápido en cuanto advirtamos su presencia.

Lo primero será apartar la planta o plantas afectadas de nuestro cultivo para evitar la expansión de la plaga, y por supuesto, revisar las que teóricamente están sanas. A partir de ahí ya podemos comenzar los tratamientos. Como ya hemos comentado, las cochinillas cuentan con un caparazón que les sirve de escudo ante ataques externos; por ello, el uso de insecticidas en ocasiones no garantiza su eliminación.

Sin embargo, existen otras alternativas que, además de ser más naturales, nos resultarán muy útiles si nuestro cultivo está en la fase de floración, momento en que no es conveniente echar pesticidas químicos sobre las hojas. Las soluciones que podemos aplicar a la planta son:

1. Una mezcla de alcohol y jabón. Para prepararla, basta con disolver una cucharada de jabón líquido en una pequeña cantidad de agua a temperatura templada. A continuación, añadimos un litro de agua y (opcionalmente) una cucharada de alcohol de quemar. Una vez lista la mezcla jabonosa, rocía la planta con ella.

2. Una infusión de helecho. Se deberá preparar una infusión con un puñado de hojas de helecho por cada litro de agua y se fumigará sobre la planta. Este remedio se utiliza principalmente en plantas de interior.

3. Un líquido de tabaco y jabón. Se comienza diluyendo una cucharada de jabón en 5 litros de agua. A continuación se añaden 6 cucharadas de tabaco. Se mezcla todo bien y se fumiga la planta.

4. Una pócima de orégano. Se maceran 3 cucharadas de orégano seco por litro de agua y se deja reposar durante 7 días. Se cuela y se pulveriza sobre la planta cada dos semanas. 5. Los depredadores naturales. Consistirá en contar con otros insectos enemigos de las cochinillas como las mariquitas y las avispas parásitas. Sin embargo, en muchas ocasiones, estos depredadores ya aparecen espontáneamente en los suelos de los cultivos exteriores. Por eso, muchos cultivadores creen en la importancia de preservar e incentivar la biodiversidad de insectos locales.

Está claro que la cochinilla es uno de los enemigos más comunes de nuestros cultivos de marihuana; pero también contamos con una serie de medidas para prevenir y combatir su aparición en forma de plaga. Todo ello para conseguir el mejor rendimiento posible de nuestras plantas de marihuana.

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